Causas, diagnóstico y abordaje integral desde la ginecología regenerativa.
Las molestias o el dolor durante las relaciones sexuales, conocido como dispareunia, es una consulta muy habitual en ginecología, aunque muchas mujeres tardan en expresarlo por vergüenza o por pensar que “es normal”.
Sin embargo, la sexualidad debe vivirse sin dolor, con comodidad y bienestar emocional. Cuando el dolor aparece al inicio, durante o después de la penetración es importante conocer su causa.
Estas molestias pueden deberse a múltiples factores: cambios hormonales y sequedad vaginal, atrofia por menopausia, infecciones recurrentes, tensión del suelo pélvico, cicatrices postparto, liquen escleroso, endometriosis o factores emocionales. Por ello, comprender a la paciente de forma global es esencial.
La clasificación de la dispareunia permite orientar mejor el diagnóstico.
En primer lugar, diferenciamos entre:
Dispareunia primaria, cuando el dolor aparece desde la primera relación sexual. Puede relacionarse con vaginismo, hipertonía del suelo pélvico, experiencias previas traumáticas o un tejido poco hidratado o rígido.
Dispareunia secundaria, cuando el dolor surge después de haber tenido relaciones sin molestias. En estos casos, la causa puede ser atrofia vaginal, infecciones, cicatrices, endometriosis o alteraciones hormonales y también puede ser una manifestacion de un factor psicológico.
También distinguimos según la localización del dolor:
El dolor superficial aparece en la entrada de la vagina y suele deberse a sequedad, inflamación, atrofia, cicatrices postparto, liquen escleroso, infecciones o tensión muscular excesiva.
El dolor profundo se siente dentro de la pelvis durante la penetración y está relacionado con endometriosis, adherencias o inflamación pélvica.
Ambos tipos pueden coexistir e intensificarse por la anticipación al dolor, el miedo o la ansiedad.
La valoración inicial es cuidadosa, respetuosa y personalizada.
Escuchamos cómo y cuándo aparece el dolor, cómo afecta a la vida íntima y qué cambios ha notado la mujer. La exploración se realiza de forma suave, explicando cada paso y adaptándonos al ritmo de la paciente.
Además, valoramos factores hormonales, dermatológicos, musculares, cicatrices postparto, posibles infecciones y, cuando es necesario, realizamos ecografía o derivación a fisioterapia.
La ginecología regenerativa ofrece herramientas muy eficaces para tratar las causas físicas del dolor sexual, mejorando la calidad del tejido, la lubricación y la función íntima.
Podemos emplear tratamientos como láser CO2 fraccionado, PRP, citoquinas, carboxiterapia o células madre del tejido adiposo, que devuelven hidratación, elasticidad y confort. Ellos son de suma importancia para mejorar la sequedad atrofia vaginal
Si el dolor está provocado por cicatrices postparto, estos tratamientos mejoran la elasticidad del tejido y reducen la sensibilidad dolorosa.
En situaciones de liquen escleroso vulvar, combinamos tratamiento médico con técnicas regenerativas que disminuyen la inflamación y suavizan la textura de la piel.
Cuando el origen es una hipertonía del suelo pélvico o vaginismo, se puede utilizar neuromoduladores para relajar la musculatura vaginal de forma controlada, y los resultados mejoran notablemente cuando se combina con fisioterapia.
Porque cada mujer tiene una causa diferente.
Nuestro enfoque consiste en personalizar la combinación terapéutica según si la raíz del problema es hormonal, inflamatoria, cicatricial, muscular o dermatológica.
Esta individualización es lo que garantiza resultados más eficaces y duraderos.
La fisioterapia es clave en el tratamiento del dolor sexual cuando intervienen la tensión muscular, el vaginismo o las cicatrices. Las fisioterapeutas especializadas trabajan la relajación, la movilidad del tejido, la conciencia corporal y la desensibilización progresiva.
Esto ayuda a disminuir el dolor, mejorar la penetración y recuperar la comodidad durante las relaciones. También potencia los efectos de la ginecología regenerativa al integrar mejor los cambios en el tejido.
Porque el órgano sexual más importante es el cerebro.
El componente emocional y cognitivo influye directamente en la vivencia del dolor. La psicosexología ayuda a reducir la ansiedad sexual, el miedo anticipatorio y el bloqueo emocional asociado a experiencias dolorosas.
Es fundamental en casos de vaginismo, dispareunia persistente o situaciones donde la vida íntima de la pareja se ha visto afectada. Abordar el aspecto emocional permite que la recuperación física sea más eficaz.
El dolor en las relaciones sexuales no debe normalizarse.
Con una valoración adecuada y un enfoque integral que combine ginecología regenerativa, fisioterapia de suelo pélvico y psicosexología, es posible recuperar comodidad, bienestar y placer.
En el Instituto Dra. Gómez Roig acompañamos este proceso con sensibilidad, profesionalismo y atención personalizada.
Directora del Institut Dra. Gómez Roig y Coordinadora de Procesos Obstétricos y Ginecológicos en la Clínica Corachan.
Jefa del Servicio de Obstetricia y Ginecología del Hospital Sant Joan de Déu y Coordinadora de la Obstetricia General en BCNatal (Hospital Sant Joan de Déu–Hospital Clínic).
Doctora en Medicina y Cirugía por la Universidad de Barcelona. Profesora Titular de la Universidad de Barcelona, acreditada por la AQU Catalunya para Catedrática.
Miembro de Fetal Medicine Barcelona, donde lidera la investigación en salud materno-fetal y medio ambiente en el Institut de Recerca Sant Joan de Déu, participando en redes nacionales e internacionales como RICORS-SAMID, ERC y Horizonte 2020.